Cuando comencé a hacer música con el tracker de Game Boy se trataba de una experimentación muy personal, puertas adentro, nada estaba pensado para ser expuesto al público. Las primeras cosas fueron mezclar el gameboy con otros instrumentos. Las primeras veces que me invitaron a tocar solo iba a hacer lo mismo que en mi habitación. Luego, me pareció bien preparar algo que sea para compartir con otros. Y completé una serie de “canciones”, o que al menos desde la composición tenían ese enfoque, eran unas ocho tracks cyberpunk cortos y directos, más o menos bailables, pero que estaban muy lejos del trabajo de un DJ. Estaba enfocado más como un recital de rock.
Cuando las fiestas de blipblop comenzaron a crecer en intensidad, le pausa entre tema y tema comenzó a ser una molestia para todos, incluyéndome, y la necesidad de sostener una experiencia me llevó a armar un set sin cortes, algo que nunca había hecho antes. Como no tengo dos cartuchos flasheables, escribí todo el set como una única canción,

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